martes, 24 de mayo de 2011

Índice para una vida mejor (OCDE)


 

De entre los 34 países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México se encuentra entre los que tienen peor calidad de vida, según el "índice para una vida mejor", que mide el grado de satisfacción y de bienestar de los habitantes.
El indicador, que se basa en once parámetros que la OCDE considera que reflejan el "bienestar", señala que el mejor país, respecto a ingresos es Luxemburgo y el peor Chile; en la vivienda los extremos están en Canadá y Turquía; en el empleo Noruega y España; en relaciones sociales Islandia y Turquía; en educación Finlandia y México.
En medio ambiente Suecia figura en primer lugar y Chile es el último de la fila; en gobernabilidad Australia e Israel; en salud Suecia y Eslovaquia; en satisfacción Dinamarca y Hungría; en seguridad Japón y México; en conciliación de la vida privada Dinamarca y Turquía. 
El índice muestra una serie de deficiencias que colocan a México por debajo de los estándares de bienestar que mide la OCDE, sólo por arriba de Turquía, que se encuentra en el fondo de la medición.
Este nuevo índice fue presentado hoy en Internet y mide la calidad de vida de las personas y la compara por países, a partir del orden personalizado de las prioridades de cada individuo.
El "índice para una vida mejor" se basa en once parámetros que la OCDE considera que reflejan el "bienestar", pero quiere que sea cada uno el que decida cuáles deben tener un peso relativo mayor o menor para calcular la nota de un país y cómo queda en relación con los demás.
Esos parámetros son los ingresos, la vivienda, el empleo, las relaciones sociales, la educación, el medio ambiente, la salud, la satisfacción, la seguridad y la conciliación entre la vida laboral y la vida privada.
La medida de algunos de ellos se hace con estadísticas oficiales (como el empleo, a partir de la tasa de paro y de actividad) , y en otros a partir de encuestas estandarizadas.
A cada uno de esos factores se les puede dar un peso específico en una escala de 0 a 5, y en función de esa atribución el índice global de un país -que va de 0 a 10- puede variar, así como su posición relativa si se le compara con los demás.
Por el momento, el indicador cubre los 34 países de la OCDE, aunque está previsto ampliarlo a los grandes emergentes que son Brasil, China, India, Indonesia, Rusia y Sudáfrica.
La OCDE propone a quien esté interesado en la web que ha creado (http://www.oecdbetterlifeindex.org/) que elabore su propio índice para tener una idea de qué parámetros priman los ciudadanos a la hora de evaluar su concepto de bienestar.
"No hay ponderación ideal", recordaron los organizadores, que señalaron que el valor que cada ciudadano otorga a diferentes aspectos depende en gran parte de factores culturales.
"Estos indicadores son de calidad" y no de cantidad, destacaron los promotores de la iniciativa en una rueda de prensa, en la que puntualizaron que el objetivo no es medir, por ejemplo, el gasto en salud de un país determinado sino su impacto sobre la población.
Los resultados se pueden compartir por Facebook, Twitter y correo electrónico, y ser remitidos a la OCDE para componer una "valiosa" base de datos sobre las preferencias de sus ciudadanos.
Por el momento, no se pueden hacer comparaciones temporales ya que los datos puestos en línea corresponden a 2009, pero con el tiempo el objetivo es analizar cómo ha evolucionado el bienestar.
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miércoles, 4 de mayo de 2011

Savater en México, mayo 2011

La sociedad debe forzar a los políticos a mejorar la educación, ya que estos sólo piensan en el corto plazo, mientras la ciudadanía se juega en ello su mismo futuro, aseguró este martes el filósofo y escritor español Fernando Savater.
"La sociedad debe forzar a los políticos a mejorar la educación, no sólo la tecnología educativa", dijo Savater, invitado de honor al congreso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación mexicano (SNTE), el gremio más influyente de México y uno de los más grandes de América Latina.
El filósofo reflexionó sobre el papel de la educación en la sociedad actual, al inicio de los trabajos del congreso, y acompañado por Elba Esther Gordillo, quien lidera el sindicato desde 1989.
"Hay que educar a cada niño, a cada adolescente, como si el futuro del país dependiera de ello", afirmó el autor del libro Ética para Amador.
"Se paga mucho más cara la mala educación que la buena", consideró Savater sobre el nivel de atención que debe ponerse a la educación pública.
Defendió que se educa "en defensa propia", para prevenir una serie de males, por lo que este ámbito debe ser una preocupación pública.
La lucha por la calidad educativa no debe ser cosa sólo de padres y profesores, sino del conjunto, incluidas las figuras de relevancia pública, que sirven como ejemplo, añadió. Es necesaria, además, una dignificación social y económica del maestro, consideró.
Savater aseguró que la voz de los maestros no se escucha lo suficiente en los medios de comunicación, a pesar de su capacidad para mejorar el sistema educativo.
"Se oye a todos: un cantante, un buzo, un catedrático (...) pero nunca se oye a los maestros, su voz nunca está en los medios", lamentó.
Elba Esther Gordillo se refirió a los maestros como "despertadores de conciencias", una labor que no implica únicamente ser "transmisor de conocimientos".
Gordillo confió en que el quinto Congreso Nacional de Educación, celebrado junto al tercer Encuentro Nacional de Padres de Familia y Maestros, arroje resultados positivos para la educación en México.
"No está resuelto el que la educación sea una prioridad nacional, política de Estado", expresó posteriormente en una conferencia de prensa conjunta.
Aún hay muchos alumnos que carecen de seguridad social, alimentaria y material para estudiar, entre otros aspectos, aseguró la dirigente.
La líder sindical urgió a revisar de los sistemas de formación magisterial para "empoderar a la escuela" y que esta sirva como "detonante del bienestar social".
"Si en Ciudad Juárez se hubiesen hecho escuelas de tiempo completo, quizá hoy no tendríamos estas problemáticas", concluyó, refiriéndose a la urbe más violenta de México, con más de de 6,000 asesinatos desde 2009, donde incluso alumnos y maestros han sido agredidos por el crimen organizado.
La escuela no está “impermeabilizada” de lo que sucede puertas afuera y debe protegerse al máximo para evitar “situaciones irreversibles”, comentó Savater sobre la violencia en México.
La falta de políticas públicas y la alianza entre el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y el Estado son los mayores problemas del sistema educativo en México, de acuerdo con Naciones Unidas.
Otro problema que afecta la educación en el país es el presupuesto insuficiente que se le destina, pues no rebasa el 1% del PIB, según la ONU.
Savater en México: hay que forzar a los políticos a mejorar la educación - Nacional - CNNMéxico.com

martes, 3 de mayo de 2011

El uno por ciento


EL UNO POR CIENTO.

Soledad Loaeza.

Miércoles, Abril 27th, 2011
En la última edición de la revista Vanity Fair, el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, publica una aguda crítica a la concentración del ingreso y de la riqueza en Estados Unidos, propiciada por las políticas liberales del último cuarto de siglo, uno de cuyos efectos ha sido la creciente desigualdad. Sus observaciones se concentran en el uno por ciento de la población que recibe la cuarta parte del ingreso de ese país. Semejante riqueza se ha traducido, de manera inevitable, en poder e influencia, y en políticas de gobierno orientadas a satisfacer los intereses de este reducidísimo grupo social. De ahí el título del artículo: “Del 1%, por el 1%, para el 1%”, que también podríamos titular: “Dinero llama dinero”.
Stiglitz sostiene que esta tendencia rompe con la tradición meritocrática de la sociedad estadunidense, y coloca a su país en las últimas posiciones  del mundo industrial en materia de igualdad. Un hecho del todo novedoso, pues en el pasado mucho se hablaba de la movilidad social en Estados Unidos, que con ello se diferenciaba de las sociedades europeas supuestamente bloqueadas por su historia y por remanencias feudales. Ahora, sin embargo, la brecha entre los estadunidenses más ricos, los menos ricos, y los más pobres, el 99 por ciento restante de la sociedad, es cada vez más amplia. Y no se refiere sólo a la diferencia de fortunas, sino a la creciente disparidad de oportunidades, pues ser rico ahora significa acumular dinero, pero también buena educación, atención médica, calidad de vida, entre otras muchas ventajas que son la base de mayor acumulación de privilegios.
La lectura de este texto evoca la comparación con México, sobre todo ahora que voces peregrinas sostienen que es la nuestra una sociedad de clase media, con base en información tan relevante como que cada vez más niñas se llaman Jessica. No contamos con datos precisos para medir la distancia entre el ingreso de nuestro 1 por ciento superior y el resto de la población, pero sabemos que en 2008 el 10 por ciento más rico recibía un ingreso per capita 35 veces mayor que el 10 por ciento más pobre; y que la diferencia entre el decil más rico y el inmediatamente inferior era más del doble. Para medir la diferencia en términos de oportunidades basta con mirar la escolaridad media del decil más pobre de los mexicanos, tres años, y compararla con los doce años del decil más rico.
Dos de las inteligentes observaciones de Stiglitz quiero subrayar: los ricos creen que no necesitan al gobierno porque ellos se pueden pagar lo que normalmente son servicios públicos: educación, atención médica, seguridad, que en su caso adquieren en el sector privado. En México es la misma historia. El reinado de Elba Ester Gordillo no existiría si los hijos de los ricos fueran a escuelas públicas; los servicios del ISSSTE o del Seguro Social serían mucho mejores si fueran utilizados por los ricos, que recurrirían a su influencia para exigir calidad; las “comunidades residenciales cerradas” en las que viven la fantasía de habitar un mundo homogéneo y por lo mismo, libre de amenazas, estarían deshabitadas porque la seguridad sería un bien público. Sin embargo, los pleitos que desde los años del presidente Fox estelariza Ricardo Salinas son una prueba de que incluso para los ricos es mejor que haya gobierno, porque su insolencia le ha salido cara a otros empresarios; también lo demuestran las enormes dificultades del combate al crimen organizado que está destruyendo oportunidades de inversión, de crecimiento de las empresas, esto es, de enriquecimiento que podría beneficiar a muchos.
Una segunda observación de Stiglitz sobre la que hay que reflexionar se refiere a la creencia del 1 por ciento de que no necesita al 99 por ciento restante, porque como le ocurre con el gobierno, piensa que no le hacen ninguna falta. No obstante, se olvidan de que están en buena medida parados en el trabajo y en el consumo de esa mayoría con la que piensan que no tienen nada en común, ¿de qué viven o, mejor dicho, de quiénes viven las tiendas Elektra que han hecho la fortuna de Salinas Pliego? ¿De dónde provienen los recursos que han enriquecido a un grupito de individuos que hasta antes de 1988 estaban perdidos en la oscuridad de la medianía, y que hoy están instalados en las listas del 1 por ciento internacional? De ese 99 por ciento que les parece intratable, aunque es el que los alimenta, los viste, y los manda a vacacionar al primer mundo. Si ése 99 por ciento apagara sus televisiones, sus celulares, si se negara a hacer sus compras en los grandes almacenes, entonces el 1 por ciento se vería en aprietos.
Para que los ricos cambien de actitud frente a políticas redistributivas administradas por el gobierno, hay que apelar, nos dice Stiglitz, a sus intereses. Si el 99 por ciento dispone de más televisiones, más celulares y más dinero para consumir los bienes que ofrecen los centros comerciales, entonces los ricos se beneficiarán de este bienestar ampliado. El mensaje es bien claro, diferencias sociales y desigualdades las hay y las habrá, pero hay que saber combatirlas para beneficio de todos. Como quien dice, todos vamos en el mismo barco, de ahí que Stiglitz publique este artículo en una revista dedicada al 1 por ciento.

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martes, 26 de abril de 2011

PISA

Educación: Corea y Finlandia encabezan el más reciente estudio PISA de la OCDE sobre desempeño educativo.

logooecd_en.png Educación: Corea y Finlandia encabezan el más reciente estudio PISA de la OCDE sobre desempeño educativo.

Las economías de Asia-Pacífico conformaron seis de los principales sistemas de educación, gracias al buen desempeño de Hong Kong-China, Singapur, Nueva Zelanda y Japón. Canadá fue el único país fuera de Asia con una alta puntuación. Los resultados completos aquí.
El ultimo estudio PISA de la OCDE, que consistió en evaluaciones de dos horas a medio millón de estudiantes en más de 70 países, evalúa los conocimientos de lectura entre jóvenes de 15 años. El PISA también evaluó matemáticas y ciencia.
Una mención especial va para la provincia de Shanghái, China – que participa por primera vez – la cual obtuvo un alto puntaje en lectura como ningún otro país. Los estudiantes en Shanghái también encabezaron la tabla en matemáticas y ciencia. Más de una cuarta parte de jóvenes de 15 años en Shanghái demostraron habilidades mentales en matemáticas avanzadas para resolver problemas complejos, en comparación con la media de la OCDE de sólo el 3%.
“Los mejores resultados educativos son un fuerte pronosticador para el crecimiento económico futuro,” dijo el Secretario General de la OCDE Ángel Gurría. Mientras que el ingreso nacional y el logro educativo siguen relacionados, PISA muestra que dos países con niveles similares de prosperidad pueden producir resultados muy diferentes. Esto demuestra que la imagen de un mundo claramente dividido en países ricos y bien educados, y pobres y mal educados es ahora anticuada.”

Algunos países de la OCDE vieron fuertes beneficios en los conocimientos de lectura, de manera más notable, Chile, Israel y Polonia, aunque también Portugal, Corea, Hungría y Alemania. En matemáticas, México, Turquía, Grecia, Portugal, Italia y Alemania registraron rápidas mejoras. En ciencia, Turquía, Portugal, Corea, Italia, Noruega, Estados Unidos y Polonia mostraron las mayores mejoras.
La OCDE observó diferentes resultados entre niños y niñas, así como la influencia del tamaño de las clases, el pago de los maestros y el grado de autonomía que las escuelas tienen para asignar recursos. Las conclusiones incluyen:
• Las niñas leen mejor que los niños en todos los países, en un promedio de 39 puntos, el equivalente a un año de educación. La brecha de género no ha mejorado en ningún país desde el 2000, y se ha ampliado en Francia, Israel, Corea, Portugal y Suecia. Esto se ve reflejado en la disminución del gusto del niño por la lectura y en el compromiso con la lectura en su tiempo libre.

• Los mejores sistemas escolares fueron los más equitativos – los estudiantes lo hacen bien a pesar de su antecedente socio-económico. Las escuelas que seleccionan a sus alumnos basándose en sus capacidades pronto muestran las grandes diferencias en desempeño por los antecedentes socio-económicos.
• Los sistemas escolares de alto desempeño tienden a priorizar el salario del maestro en clases más pequeñas.
• Los países donde los estudiantes repiten grados con más frecuencia tienden a tener peores resultados en general, con las mayores brechas entre los niños de familias pobres y los de mejor posición económica. Hacer que los estudiantes repitan años es más común en Bélgica, Francia, Luxemburgo, Portugal y España.
• Los sistemas de alto rendimiento permiten a las escuelas diseñar planes de estudio y establecer políticas de evaluación aunque no necesariamente permiten la competencia para los estudiantes.
• Las escuelas con buena disciplina y mejores relaciones alumno-maestro logran mejores resultados de lectura.

• Las escuelas públicas y privadas logran resultados similares, después de considerar sus antecedentes familiares.

• La combinación de una autonomía local y de una responsabilidad eficaz parece generar los mejores resultados.
• El porcentaje de estudiantes que dijeron leían por placer se redujo del 69% en 2000 al 64% en 2009.
PISA busca ayudar a los países a ver de qué manera sus sistemas escolares coinciden a nivel global en lo que respecta a su calidad, equidad y eficacia. Los mejores sistemas educativos, en materia de desempeño, muestran a lo que otros pueden aspirar; asimismo, inspira los esfuerzos nacionales para ayudar a los estudiantes a aprender mejor, a los maestros a enseñar mejor, y a los sistemas escolares a ser más eficaces.

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lunes, 4 de abril de 2011

Ponen a la educación al servicio del mejor postor

Héctor Vasconcelos califica como una “aberración que mi padre apenas podría haber considerado”, que el “apostolado del magisterio”, se haya transformado en un “aparato de operadores políticos”

A 90 años de que José Vasconcelos creara la Secretaría de Educación Pública (SEP), su hijo, el ex embajador Héctor Vasconcelos, asegura que el sistema educativo vive un conjunto de “tragedias”, entre las cuales existe un “entreverado perverso” entre educación y política, que ha hecho imposible que ocurran reformas de fondo para formar a los ciudadanos que México necesita.
Héctor Vasconcelos califica como una “aberración que mi padre apenas podría haber considerado”, que el “misticismo” que llevó a los maestros a realizar la primera campaña de alfabetización y las misiones culturales realizadas por todo el país, y que llamó el “apostolado del magisterio”, se haya transformado en un “aparato de operadores políticos”, en una “mercancía política que se ofrece a los candidatos y a los partidos, pensado solamente en los intereses de la dirigencia del sindicato”.
En entrevista con El UNIVERSAL, el más pequeño de los tres hijos, el único que le sobrevive a Vasconcelos, asegura que las otras “tragedias educativas” son el analfabetismo, ahora funcional por la mala calidad que tienen la primaria y la secundaria, la falta de oportunidades para muchos jóvenes y un Estado laico vulnerado.
Trabajo en la SEP, una obligación
Rodeado de libros y fotografías que le hacen recordar la labor de su padre como rector de la Universidad Nacional, secretario de Educación Pública y de la campaña política que realizó en 1929, el ex embajador de México en Dinamarca, Noruega e Islandia, Héctor Vasconcelos, quien es hoy el encargado de las relaciones internacionales del autollamado gibierno legítimo de Andrés Manuel López Obrador, recuerda que José Vasconcelos nunca consideró que lo más perdurable de su obra serían sus años al frente de la SEP.
“Él pensaba que lo mejor de su obra estaba en sus libros y sería recordado como escritor, como filósofo. Pensaba que lo que había hecho en la SEP era simplemente una obligación y una responsabilidad”, asegura.
A nueve décadas de la creación de la secretaría, ¿qué tenemos que revisar los mexicanos en la SEP?
Hay que revisarlo absolutamente todo, porque 90 años después de la creación de la secretaría me parece que es evidente que la educación nacional se encuentra en una situación de postración. Uno de los más graves, sino es que el más grave problema, es el estado de la educación pública. Una educación pública atrapada por un sindicato que utiliza su poder, su peso ofrecerlo al mejor postor político.
“José Vasconcelos ideó la función del maestro como una tarea verdaderamente casi apostólica. Me refiero al sentido laico de la palabra, del apostolado por la educación y la cultura, y que esto se haya convertido, bajo el liderazgo del sindicato de maestros, en una especie de mercancía política que se ofrece a candidatos y a partidos, pensado solamente en los intereses de la dirigencia del sindicato, me parece una aberración que mi padre apenas podría haber concebido”.
Hace 90 años José Vasconcelos inició la alfabetización de los mexicanos, ¿qué opina de que hayan 33.5 millones de personas que no han concluido la formación básica?
Son una verdadera tragedia nacional… tanto Vasconcelos como Torres Bodet tuvieron el objetivo fundamental de que no hubiera un mexicano analfabeta y ahora resulta que sí los hay. Pero no sólo eso, sino que muchos de quienes están alfabetizados tienen una preparación que simplemente no los pone en condiciones de competitividad nacional e internacional.
“Pero son los factores políticos los que siempre se entrometen e inciden en que no haya una reformulación de fondo en los programas y en el ejercicio de la tarea educativa. Todo ha sido corrompido por la política, gracias a un liderazgo de un Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que se ocupa más de política que de educación”.
Después de Vasconcelos y Torres Bodet como secretarios, ¿a quienes habría que destacar por su labor?
El problema no creo que sea en el fondo de individuos, sino de los cambios en el país. La forma, insisto, en que la educación y la política se entreveraron perversamente y esto ha hecho imposible que ocurran reformas de fondo en el sistema educativo, desde Don Jaime Torres Bodet.
El problema es que los proyectos, sobre todo educativos, ¿debieran ser transexenales, no sexenales?
Cuando se crea la SEP los misioneros, por ejemplo, eran como decía mi padre, misioneros del alfabeto, no estaban concebidos ni los otros proyectos principales de la gestión educativa de mi padre, como las bibliotecas públicas, como cuestiones que tuviesen un término sexenal.
“Jamás se vieron estas ideas como cuestiones determinadas por un calendario político, en cambio en los años posteriores todo se ha medido en lo que Salvador Novo llamaba el sistema métrico sexenal. Esto es uno de los grandes problemas en el país, que no puede haber proyectos de largo plazo y cuando los hay, cuando se esbozan, la siguiente administración hace todo lo posible por liquidarlos, simplemente porque pertenecía a un grupo político diferente”.
El ideal griego
Héctor Vasconcelos hace una pausa y relata que en los primeros días como secretario su padre José Vasconcelos pidió al escritor Carlos Pellicer equipar la oficina del funcionario federal; recuerda que fue entonces que en una joyería del centro de la ciudad se compró una pequeña estatua de Palas Atenea, “que es la que ha sido vigilante de la labor de todos los secretarios desde entonces”.
Usted destaca la politización de la educación en México, ¿cree que eso es lo que daña al sector educativo para seguir con los proyectos nacionales que se plantearon? ¿Se necesita que el secretario de Educación realice actividades políticas?
Trato de no generalizar, a lo largo de las décadas, y habría que analizar periodos particulares y personalidades, pero en términos generales habría que decir que sí ha habido esta imbricación entre política y funciones educativas en demérito de la educación, que debiera ser lo principal.
“En el caso de mi padre, buscó el ideal griego, el ideal ateniense del ciudadano… Es decir, él se formaba la mentalidad de la gente, la capacidad crítica de las personas y esto ha ido desapareciendo, en la medida en que la política se metió de manera perversa en las funciones de la educación nacional. Esto es muy grave, y mientras no haya una resolución de este problema, yo no veo cómo producir mejores ciudadanos y por lo tanto, un mejor sistema político y una mejor realidad nacional”.
¿Qué hay que cuestionar en este momento a quienes han estado al frente de la secretaría, por la formación de los mexicanos?
Creo que a todos los gobiernos de las últimas décadas hay que reprocharles que la educación se encuentre en las condiciones en las que se encuentra, y en no haber podido generar respuestas de fondo a la problemática del magisterio nacional, en la educación de los niños y jóvenes.
Usted, como un estudioso de la labor de su padre, ¿qué nos reprocharía hoy Vasconcelos al ver la educación que tenemos?
Casi yo diría que todo, de la A a la Z. El estado general, la deficiencia, la mala calidad, la mala formación de los ciudadanos que estamos produciendo y la tragedia nacional que hay gente que se queda sin alfabetización, o sin poder terminar estudios secundarios o preparatorios por la situación económica del país o por las necesidades económicas; esto se liga con el otro gran problema, de que no hemos podido crear un modelo económico que resuelva, así sea en sus partes fundamentales, la problemática social del país.
“El modelo económico que hemos tenido en las últimas décadas claramente ha fracasado, claramente no da para más y el resultado son los millones pobres mexicanos sin educación y sin empleo, que por otra parte se vuelven carne de cañón de la delincuencia organizada”.
Lunes 04 de abril de 2011 Nurit Martínez | El Universalnurit.martinez@eluniversal.com.mx
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